Bio

Nací en A Coruña en 1987.

El amor por las historias llegó un poco después. Y la destinataria de mis primeros cuentos fue mi hermana pequeña. Quizá por eso me siento tan cómoda en la literatura infantil y juvenil.

De adolescente, descubrí una pintada en la pared de mi instituto. Decía “el arte empieza en el punto en que vivir no basta para expresar la propia vida”. La cita es anónima y nunca he sabido quién la escribió allí, pero a día de hoy sigue siendo la mejor definición de literatura que conozco. Tanto, que a veces creo que nunca existió. Pero entonces recuerdo su ubicación exacta, el color negro de las letras trazadas a espray y me digo a mí misma que no pudo ser un sueño.

Creo que eso también es literatura.

Soy doctora en Filología Hispánica y licenciada en Filología Gallega. 

 

Publiqué mi primera novela, Proxecto bolboreta, en 2007 gracias al Premio de Micronovela del Ayuntamiento de Soutomaior. Dos años después gané el Premio Meiga Moira de literatura infantil y juvenil por Violeta tamurana. En 2012 publiqué O segredo do lagarto arnal y un año después Nubes de evolución, finalista del Premio Fundación Caixa Galicia y mejor libro juvenil del año en los premios Fervenzas Literarias. En 2014 salió Miña querida Sherezade, obra ganadora del Premio Meiga Moira y ese mismo año vio la luz Volverás, golfiño, finalista del Premio Merlín. Con Europa Express obtuve el Premio Jules Verne, con el que tanto había soñado, en el año 2015 y poco después la obra fue traducida al inglés. También fue reconocida como mejor novela juvenil en los premios Fervenzas Literarias. En 2018 quedé finalista del Premio Raíña Lupa con O que sei do silencio, que próximamente también se podrá leer en español. Cuenta nueve estrellas, mi novela número nueve, ganó el Premio Lazarillo 2018 y está editada en gallego y en español.

A veces creo que escribo por todas las cosas que fueron, serán o pudieron haber sido. Otras que leo porque existo. Quizás la literatura sea simplemente eso: una forma diferente de existencia o de viaje. Pasajera, me mantengo en el tránsito entre todo lo que es visible y aquello que solo podemos vislumbrar.